martes, 22 de diciembre de 2015

Un buen despertar

Mi compañero y yo sacando café de la máquina. Sólo se escucha el sonido de la cafeína sirviéndose y el bostezar de mi compañero. Mientras reviso mis legañas, se acerca un usuario con prisa. 

- ¡Hola chicos! 
- mmmffola... 
- Veréis, es que tengo un problema. Estaba archivando los correos del año pasado, y claro, no me guarda algunas conversaciones que tenían aplicada la opción de autoarchivar, pero ese no es el problema, el caso es que... - se alarga por unos cinco minutos más. 

Me quedo observándole; admirándole por la energía mañanera que presenta la persona en cuestión. Pienso que si ya tuviera mi chute de cafeína diaria, se la iba a quitar en un momento por abordar de esas maneras a la gente en el café. Mi compañero le responde como buenamente puede, cosas genéricas en su totalidad. El hombre se queda satisfecho con la respuesta. Yo sigo mirándole cada vez más serio. El hombre repara en mi mirada y se calma al fin. 

- Ehhm, muchas gracias chicos, ¡como siempre! 
- De nada majo, anda, invítate a un café o algo. 
- ¡Por supuesto! Saca una bolsa de patatas de una máquina y nos la entrega. Se va. Mi compañero y yo nos miramos. 

- ¿Quién era? 
- Y yo que sé. 
- Mira que la bolsa no esté caducada. 
- Ya lo he comprobado, está bien. 
- Parece que va a ser un buen día. 

Parece... :)

lunes, 21 de diciembre de 2015

Ante todo, seguridad

(...) 

- Entonces, ¿sabes quién ha montado ese sistema de cámaras? 
- Lo hizo un tal Katamn. 
- No te creo... ¿un informático montando cámaras? ¿Seguro que era ese? 
- Sí sí, seguro. - ¿Totalmente seguro? ¿Tienes su número de contacto? 
- No lo tengo, pero sí, estoy completamente seguro de que lo hizo ese tal Katamn. 
- ... Yo soy ese tal Katamn. 
- ... 
- No tienes ni idea de quién montó el sistema de vigilancia, ¿verdad? 
- Un tal Katamn, ya te lo digo yo. 
- Repito, soy ese tal Katamn, y yo no he montado nada de eso. 
- Ah... pues ni idea. Un chico de gafas que trabaja desde la sede de XXXXX. 
- Sigo siendo yo.... 

Así se ha alargado la dinámica una media hora más. Seguimos sin saber quien monta los sistemas de vigilancia. 

Es el jefe de seguridad.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Situación crítica

Pasos para perder la paciencia en el trabajo:

+ Detectar un primer síntoma de problema grave: Ningún usuario accede a sus unidades de red. 
+ Investigar de dónde proviene el problema: Chequear los servidores en busca de algún fallo. 
+ Segundo síntoma de un problema grave: Pierdes conexión con los servidores. 
+ Estás en situación crítica: Se va la red. Tú no has sido. Compruebas que nadie más ha jugado con el cableado. Guardas el látigo castiga usuarios. 
+ Llamas a los responsables en la central de las conexiones. No cogen. Mandas e-mails. No responden. Vas buscando soluciones alternativas, la red externa funciona y haces un apaño con Citrix y ésta. 
+ La situación crítica está solventada temporalmente, te vuelcas en hacer que todo funcione con normalidad.
+ Vuelves a contactar con los responsables de la central. Siguen sin responder a nada. Intentas contactar con otros técnicos de otras filiales para ver si es un problema masivo. Tampoco contestan. 
+ ¿Es quizá problema tuyo? ¿Tus mensajes no llegan? Decides contactar por una fuente externa: Grupo de Whatsapp con todos los técnicos agregados. 
+ Compruebas que hay 14 fotos de adivinar "culo o codo" más el respectivo debate. 
+ Katamn escribe en el grupo. (Contenido susceptible de herir sentimientos.) 
+ Pasados unos minutos, la red vuelve a funcionar correctamente. 

Y todo así.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Medidas anti-crisis

Me llama un tal Fulanito, técnico de una empresa externa. Me pide quedar un rato para localizar X multifunciones en las que debe hacer unas modificaciones: cambiar a que de forma predeterminada haga copias en blanco y negro y a doble cara.

Yo ya no discuto con nadie, le viene mal a mi salud física y mental...

Quedamos, llega y le muestro la primera impresora, albergando la esperanza de que al menos ponga una contraseña o algo, modificando una configuración a la que nadie más pudiera acceder. Pero no, pulsa 4 botones (contados), hace una prueba y me pide que le muestre otra de las impresoras. Le miro, me mira resignado. Me empiezo a reír, él sonríe levemente.

- Deja que lo adivine.
- A ver.
- Han hecho un estudio desde muy arriba en el que se han dado cuenta al fin que es más barato y contamina menos imprimir a doble cara y en blanco&negro que no a color y en una cara cada vez.
- Correcto.
- Han hablado directamente con la empresa que proporciona las impresoras.
- Correcto.
- La empresa de las impresoras ha hablado con su distribuidor, o séase, con vosotros.
- Efectivamente.
- Tu jefe te ha mandado aquí diciendo que tenías que venir a hacer lo que tienes que hacer.
- Sí.
- Tu mismo sabes que cualquier informático aquí, incluso cualquier usuario, podría hacer lo que estás haciendo.
- Ajá.
- Pero como ésta empresa ha dicho que sí a subcontrar a alguien para que venga a pulsar 4 botones para poder finalizar el "super proyecto de ahorro de costes con las impresoras", aquí estás, ¿no?
- Tristemente, es así. Y aquí uno es un mandado...
- Tranquilo, que sé cómo funcionan estas cosas... ¿Quieres un café mientras nos damos el paseo?
- Muchas gracias.

Y así es como uno hace amigos de otras empresas en el trabajo. Al final le he mostrado, como agradecimiento a la grata compañía en el paseo de 20 minutos que nos hemos dado revisando cada impresora, como en vez de con 4 botones, la configuración se podía cambiar en dos clicks accediendo a las impresoras por remoto y sentado frente a un ordenador. ¡Ah! Y como guinda, los usuarios no sabían nada de éstas medidas y me llaman preocupados porque no consiguen imprimir en color.

Les he dicho, a falta de comunicación oficial, que están castigados. A saber a cuánto ha ascendido el plus de quien ha parido semejante ahorro de coste, contratación de empresa externa incluida.

Medidas anti-crisis por mis cojones.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

El juego de la silla musical

Me llaman para habilitar una toma de red en algún sitio para que pueda sentarse una persona que suele estar viajando y no se queda mucho tiempo. 

Las tomas de red, por seguridad, por defecto están deshabilitadas y nos llaman para habilitarlas temporalmente para así tener un control. Llego al sitio en cuestión a preguntar qué toma quieren habilitar.

- Buenos díaaas. A ver, ¿dónde se va a sentar Fulanito? 
- Ah, pues no sabemos. - contesta su jefe. 
- Yo sí sé. - contesta un compañero suyo. 

Ésto funciona así. Al parecer, los compañeros de uno controlan y mandan más sobre otros compañeros que su propio jefe. 

- ¿Y dónde se va a sentar entonces? Para tenerlo localizado... - pregunta el jefe, en un alarde de conservar su cargo jerárquico. 
- Ahí, donde Menganito. 
- ¿Y dónde se sentará Menganito cuando venga? - pregunto al aire.

Se encogen todos de hombros, jefe inclusive. Cada uno sigue a lo suyo.

- Nada Katamn, si Fulanito se va a sentar donde Menganito, esa toma ya está habilitada, ¿no? Pues listo, puedes olvidarte del tema. No hace falta habilitar nada. 
- Tema olvidado. Lo único, lo dejaré por escrito en la incidencia, ¿de acuerdo?
- Sí sí, tranquilo.

Resolución de la incidencia:
Acudimos al lugar donde hay que habilitar la toma, donde nos indican que ya no hace falta habilitar nada, ya que Fulanito va a sentarse en el sitio de Menganito. Preguntamos dónde se va a sentar entonces Menganito y no obtenemos respuesta. Por favor, hágannos una petición con antelación de habilitación de toma de red cuando se sepa dónde se sentará Menganito.

Al rato, llaman a la puerta del departamento.

Toc toc. 

- ¡Adelante! 

¡Clonk! El usuario se estampa contra la puerta cerrada electrónicamente. Siempre pican.

Abro sabiendo quién estará detrás de la puerta: Menganito.

- Hola, venía a que me habilitarais un sitio.
- ¿Ya tienes el sitio asignado?
- No, tenía uno, pero hay otra persona sentada. ¿Puedes subir a prepararme algún hueco?
- Nosotros sólo habilitamos las tomas de red, no asignamos ubicaciones físicas de la oficina. Eso es cosa de tu responsable y de RRHH.
- ¿Entonces? ¿Con quién tengo que hablar para que me habiliten el puesto?

Típico de esta oficina. Las orejas las utilizan sólo como apoya-gafas.

- Tienes que hablar con tu responsable y/o con RRHH.
- Es que mi responsable no sabe dónde meterme.
- Pues entonces te falta RRHH...
- Vale, voy a hablar con ellos.

No se hace esperar la llamada de RRHH.

¡Ring Ring!

- Dígamelón.
- Katamn, hola, soy Fulgencia, de RRHH.
- Sí, lo sé, aparece en la pantallita del teléfono.
- ¿Qué pantallita?
- ...qué ordena vuesa merced?
- Estoy aquí con Menganito, que dice que no le habilitas el puesto en la oficina. ¿Es eso cierto?
- Y verídico.
- ¿Y por qué no le ubicas en la oficina?
- Porque no es mi trabajo.
- ¿Y de quién es?
- De su responsable o tuyo.
- Aaah.

Silencio. Como me jode tener que seguir conversaciones de besugo para poder terminarlas...

- Fulgencia.
- Dime, Katamn.
- ...te puedo colgar?
- No, espera. ¿No hay ningún sitio por allí libre?
- No, por eso Menganito está allí contigo.
- Anda Katamn, búscale un huequito porfa. Lo dejo a tu criterio.
- No es mi trabajo.
- Pero tú seguro que conoces más que yo técnicas de ubicación en las oficinas. Ya sabes, ergonomía y demás.
- Mmmpff ...totalmente a mi criterio?
- Te doy libertad completa. Gracias Katamn.

Clic.

Y me cuelga. Hay que ver cómo se escaquea la gente de su trabajo por aquí... Pues nada, tomamos cartas en el asunto.

Subo, veo la mesa del responsable que está en el café, desmantelo su puesto y le pongo todo a Menganito. Todos me miran ojipláticos. Llega el "responsable". 

- ¡Katamn! ¿¿Pero qué haces??
- Ná, he estado hablando con RRHH y me han dicho no se qué de reubicación del personal en el departamento... habla con ellos si quieres.

Blanco se ha quedado. 

Cuando llame RRHH, les diré que mi criterio con los sitios es el mismo que el del juego de la silla musical... y que si quieren, les añado como participantes.

martes, 15 de diciembre de 2015

Reto: Sin palabras

Para mí, de las cosas más divertidas que hay en el trabajo de informático es, sin duda alguna, el trabajo de CAU (Centro de Atención al Usuario). 

Es un departamento por el que pasa todo informático tarde o temprano, quiera o no. Y aunque casi todos los informáticos lo odien por el surrealismo que a veces generan los usuarios, creo que no aprovechan la situación para sacar algo de dinerillo a través de apuestas extrañas con tus compañeros. Probadlo, es sumamente divertido.

El reto de hoy: cuando me toque una incidencia con algún usuario, directa o indirectamente, resolverla sin decir ni una sola palabra. 

Ejemplo: Paso cerca del puesto de una usuaria. Ella me para con un "ts ts". Me giro simulando ser un perro. Ella no coge la ironía y se desfoga igualmente: 

- Katamn, menos mal que estás aquí. Me pasa una cosa horrible con el ordenador. ¡No me va el sonido y sin sonido estoy vendida! 

Me acerco con tranquilidad hasta ella, la miro y le sonrío. Le tiendo la mano hacia la pantalla, indicándome así que me muestre su problema. 

- Mira, es que he abierto una incidencia con el CAU pero aún nadie ha venido a ayudarme... - pone cara de cordero degollado, a lo que le respondo con ojos de "venga va, no me mientas..." - bueno... la he hecho hace 10 minutos... ¡pero llevo sin música todo el día! 

Abre una carpeta y pone una canción de REM. Aunque sea... 

Efectivamente, no se escucha. La miro, me mira. Miro a sus auriculares. Ella sigue mirándome. Vuelvo a mirarla. Tuerzo el morro y la miro con condescendencia. Mientras la sigo mirando, desconecto los auriculares del portátil y el sonido se escucha. Sostengo los auriculares en alto. 

- ¡Pero yo lo que quiero es que se escuche el sonido por los auriculares! Mientras la sigo mirando, encajo los auriculares, ésta vez en el conector apropiado, no en el del micrófono, y se los tiendo. Ella al ponérselos, grita de alegría. 

- ¡Gracias, muchas gracias! ¡Me estaba volviendo loca! 

Sonrisa, media vuelta y continuo hacia uno de los cuartos de comunicaciones.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Problemas con el audio

En todo trabajo hay momentos muy peliagudos. En el mío, hay casos parecidos a éste: 

(...) 

- En serio, he revisado todo y el portátil está como todos los demás. 
- Entonces a ver, espera que llame a la usuaria. 
- ... 
- Fulgencia, hola soy Katamn. 
- ¡KATAMN! ¡HOLA! ¿QUÉ TAL? ¿ME LLAMAS POR LO DE MI PORTÁTIL, QUE NO SE OYE BIEN? 
- Un momento Fulgencia. - ya está todo aclarado, ahora le llevamos el portátil, pero espera... - Fulgencia, oye, ¿tienes alguna reunión durante la mañana?
- SÍ, A LAS 10:30, PERO PODÉIS DEJARME EL PORTÁTIL ENCIMA DE LA MESA. 
- Eso haremos. Que tengas un buen día. 
- ¡IGUALMENTE! 
- Ya está, se lo llevaremos cuando ella no esté. Cómo gritaba la joía. 
- ¿Sí? Si Fulgencia es un encanto, nunca grita. 
- Ya lo sé... 

Fulgencia, cuando vuelva a su puesto, se encontrará encima de su mesa el portátil tal cual, con un bastoncillo de algodón sobre él.